La depresión es un trastorno del estado de ánimo, que se traduce en un estado de
decaimiento y claudicación psicológica y biológica del paciente importante y
continuado, y se manifiesta a través de síntomas psíquicos (pudiendo aparecer
desinterés, tristeza, desmoralización, disminución de la autoestima...) y somáticos (pudiéndose presentar en
forma de pérdida del apetito, disminución del peso corporal, astenia,
alteraciones del sueño con periodos de insomnio y de somnolencia, etcétera).
A la hora de realizar un diagnóstico correctamente se ha descartar
los episodios de tristeza pasajera o frustración, que se consideran como una
reacción natural de
la persona ante acontecimientos negativos como las situaciones de duelo por la pérdida de un ser querido u otras como divorcios o separaciones; aunque si se prolonga más allá de los seis meses o es tan importante que sea incapacitante puede desembocar en lo que clínicamente se conoce como unadepresión mayor.
la persona ante acontecimientos negativos como las situaciones de duelo por la pérdida de un ser querido u otras como divorcios o separaciones; aunque si se prolonga más allá de los seis meses o es tan importante que sea incapacitante puede desembocar en lo que clínicamente se conoce como unadepresión mayor.
¿Sufro
realmente una depresión?
Se pueden presentar síntomas depresivos ante situaciones que
conlleven un fuerte estrés, ya sea de tipo laboral, económico o de relaciones
interpersonales, que irán remitiendo paulatinamente a partir de que desaparezca
el desencadenante del estrés; es lo que se denomina trastorno adaptativo con estado de ánimo
deprimido.
Igualmente hay que descartar las depresiones secundarias, que son aquellas que muestran síntomas
depresivos pero que tienen su causa en problemas somáticos o están provocados
por ciertos medicamentos.
Se trata de un problema muy frecuente, se estima que afecta a 350
millones de habitantes en todo el mundo, siendo, según la OMS, la primera causa
de discapacidad mundial. Sólo en España se considera que la incidencia de
trastornos depresivos es de un 5-9% de la población, aproximadamente 1,5
millones de personas, aunque al menos el 10-20% han padecido episodios
depresivos en alguna etapa de su vida, en muchos casos nunca han sido
diagnosticados ni tratados como tal.
Otro problema habitual en estos pacientes es que se calcula que la
mitad de ellos abandona el tratamiento antes de los seis meses que recomiendan
los expertos, lo que deriva en mayor número de recaídas y un aumento de las
posibilidades de que el trastorno se vuelva crónico.
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