La ansiedad (del latín anxietas,
'angustia, aflicción') es una anticipación involuntaria de un daño o desgracia
futuros, que se acompaña de un sentimiento desagradable
o de síntomas somáticos de tensión. El objetivo del daño anticipado puede ser
interno o externo.
Se trata de una señal de alerta que advierte sobre un peligro inminente y permite a la persona que adopte las medidas necesarias para enfrentarse a una amenaza.1
Se trata de una señal de alerta que advierte sobre un peligro inminente y permite a la persona que adopte las medidas necesarias para enfrentarse a una amenaza.1
La ansiedad es una sensación o un
estado emocional normal ante determinadas situaciones y constituye una
respuesta habitual a diferentes situaciones cotidianas estresantes. Por lo tanto,
cierto grado de ansiedad es incluso deseable para el manejo normal de las
exigencias del día a día. Únicamente cuando sobrepasa cierta intensidad o
supera la capacidad adaptativa de la persona es cuando la ansiedad se convierte
en patológica, provocando un malestar significativo, con síntomas físicos,
psicológicos y conductuales, la mayoría de las veces muy inespecíficos.1
Una amplia gama de enfermedades
médicas puede producir síntomas de ansiedad. Para aclarar si estos son la
consecuencia fisiológica directa de una enfermedad médica, se evalúan los datos de la
historia clínica, la exploración física, las pruebas de laboratorio y los
estudios complementarios, necesarios en función de la sintomatología que
presente el paciente.
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